Heraldo de Aragón, 30 de mayo, 2019

LA HISTORIA JAMAS CONTADA A LOS ARAGONESES.

Los aragoneses solemos recurrir a nuestra recia historia, como Reino de Aragón, para afirmarnos frente a otros territorios más prósperos y poblados. Pero deberíamos defender mejor a nuestras figuras históricas. Este es el caso de Don Pedro Martínez de Luna, uno de los más grandes aragoneses de todos los tiempos. Tenemos secuestrada su figura en los libros escolares, escondido su cráneo y borrado su inmenso legado para contentar no se sabe a quién. Una legión de escritores e historiadores han intentado rehabilitar la figura del Papa Luna. Entre éstos se contaba el turolense Mosén Ovidio Cuella Esteban, fallecido este martes 21 de Mayo en Zaragoza. Este sacerdote y doctor en historia, pasó catorce años de su vida (1959-1973) traduciendo del latín las 25.000 bulas pontificias, conservadas en el Vaticano, y emitidas por Benedicto XIII a las diócesis de los reinos hispánicos, las cuales dan idea de la inmensa labor pastoral y social del Papa aragonés durante su pontificado (1394-1423). En los años 80-90, Don Ovidio compaginó su labor sacerdotal y las clases de Religión en el Instituto Miguel Servet, con una formidable labor de archivero en el Archivo Diocesano de Zaragoza y los archivos parroquiales de las diócesis de Zaragoza y Tarazona, además del archivo de Santa María la Mayor de Calatayud. Ya en el siglo XXI, Don Ovidio vió publicadas en 6 tomos las bulas de las actuales diócesis aragonesas por el Instituto Fermando el Católico. También fue acogido como socio de honor y consultor científico por la Asociación de Amigos del Papa Luna de Peñíscola, la prolífica asociación presidida por el profesor e historiador Juan Bautista Simó. Esta asociación acordó con otros historiadores de Castilla, Cataluña, Valencia y Navarra la publicación de las bulas de Benedicto XIII. Don Ovidio sonreiría de satisfacción: la historia no se puede esconder.

 

 

Juan F. Navarro (Elche, Alicante)